Superar las crisis de ansiedad (con y sin agorafobia)

Una crisis de angustia tiene tres características básicas:

  • Se acompaña de miedo y ansiedad intensos. 
  • Suele aparecer de forma repentina. 
  • Los síntomas más intensos suelen durar un período breve de tiempo (aunque durante la crisis pueda parecer una eternidad y le deje una sensación de malestar o agotamiento una vez el pico agudo ha pasado).

Las crisis de angustia suelen ir acompañadas de la sensación de que algo catastrófico va a suceder. Puede que piense que va a morir, a volverse loco, a desmayarse, a perder el control de sí mismo, etc. De hecho, existen tantos tipos de miedo como personas que sufren una crisis de angustia.

La crisis de angustia parece “surgir de la nada”, es decir, suele ser inesperada y no parece estar relacionada con ningún desencadenante. No obstante, en ocasiones es posible reconocer situaciones concretas que desencadenan la aparición de la crisis de angustia. 

Las crisis de angustia son muy comunes y no son un síntoma de ninguna enfermedad mental grave. Existen estudios que indican que una de cada diez personas ha sufrido como mínimo una crisis de angustia a lo largo de su vida. Muchas personas sufren varias crisis de angustia breves que acaban desapareciendo. En otros casos, las crisis de angustia causan problemas que se mantienen si no se hace un tratamiento adecuado. Por desgracia, puede que por los prejuicios asociados a los problemas psicológicos, muchas personas esperan años antes de decidirse a buscar ayuda profesional y algunas de ellas no se deciden a consultar nunca.

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