El perfeccionismo excesivo

El perfeccionismo suele confundirse con “ser perfecto” o “hacer algo de manera perfecta”. Muchas personas creen que es bueno. Otras personas piensan que ser un perfeccionista es algo negativo y vergonzoso. Así pues, ¿es bueno o malo?

El perfeccionismo supone presionarnos para alcanzar las metas más elevadas. El conseguirlo o no determinará posteriormente lo que pensamos de nosotros mismos. Varios estudios muestran que algunos componentes del perfeccionismo son útiles y otros no.

Los investigadores de este campo no han sido capaces de ponerse de acuerdo sobre la definición perfecta del perfeccionismo, pero nosotros vamos a utilizar la siguiente, que incluye tres partes fundamentales:

  1. La incesante lucha por conseguir alcanzar objetivos y normas extremadamente elevados (para Usted y/o para los demás) y estrictos (normalmente, una persona ajena a estas normas las consideraría poco razonables). A este aspecto del perfeccionismo lo llamaremos “las normas implacables”.
  2. Juzgar su valía sobre la base de su capacidad para ser persistente y conseguir cumplir las normas implacables.
  3. Ser consciente de las consecuencias negativas de fijarse normas tan exigentes, pero insistir en alcanzarlas a pesar del enorme coste que comportan.

Estamos de acuerdo en que fijarse objetivos elevados suele ser útil. Proponerse metas ayuda a conseguir cosas en la vida. pero cuando estos objetivos son inalcanzables o solamente pueden alcanzarse con un gran coste es muy difícil sentirse bien con uno mismo. Entonces, el perfeccionismo puede ser un problema.

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