Aprenda a controlar la ira

La descripción clásica latina (Appetitus inordinatus vindictae) define la ira como un “deseo irracional de venganza provocado por alguna ofensa real o supuesta”. El deseo de venganza es irracional porque uno desea vengarse del que no lo merece o porque la reacción de ira es desmesurada.

A menudo, cuando alguien se enfada únicamente se da cuenta de que está enfadado. La reacción emocional puede ir desde sentirse un poco irritado hasta sufrir un ataque de furia. Cuando la reacción emocional es de máxima intensidad es muy difícil que la persona sea consciente de otra cosa que no sea su rabia. 

El modelo psicológico que explica la ira reconoce que la reacción emocional es una parte muy importante de la respuesta de ira, pero no es la única. Para entender la ira debemos ser capaces de definir bien los otros factores que la componen y entender de qué manera interactúan entre sí. La ira puede dividirse en: la reacción emocional, los pensamientos de la ira, las reacciones corporales y el comportamiento agresivo (verbal o físico). Además, también tenemos que tener en cuenta la influencia de nuestro entorno. Debemos ser capaces de definir de qué manera nos influyen las cosas que pasan a nuestro alrededor, cuáles de ellas nos provocan ira y de qué manera podemos cambiar nuestro comportamiento para que nuestro entorno responda de otra manera.

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